Tres hermanos, tres opiniones: uno quiere vender ya, otro esperar a reformar, otro ni siquiera contesta. La casa lleva meses cerrada y el comprador, si aparece, viene de fuera y pide que esté lista. Mientras tanto los gastos siguen corriendo. Una oferta al contado, tal cual está la vivienda, pone un número real encima de la mesa para decidir de una vez, sin compromiso.
Oferta orientativa en 24-48 h con los datos básicos, sin necesidad de arreglar nada antes de la visita. La compra es de la vivienda completa, tal y como está, con el acuerdo de todos los propietarios.
Cuando se hereda una casa en Callosa de Segura entre varios hermanos, además de poneros de acuerdo sobre qué hacer con ella, está el problema de encontrar comprador: en estos pueblos suele venir de fuera, y muchas veces la vivienda lleva tiempo cerrada, con humedades, instalaciones antiguas o reformas pendientes que echan para atrás a quien busca algo listo para entrar. Mientras se decide, el IBI, la comunidad y los seguros siguen corriendo. Lo que suele desbloquear la situación no es otra reunión familiar, sino un número real: nuestra oferta al contado por la vivienda completa, tal y como está —con sus desperfectos, con muebles o sin ellos—, con fecha de cobro concreta para que cada uno sepa exactamente qué le corresponde. No hace falta arreglar nada antes ni adelantar dinero de reformas o comisiones, y os orientamos con los papeles de la herencia si aún están pendientes. Nuestra oferta es inferior al precio de una venta tradicional con meses de espera buscando a ese comprador de fuera: es la contrapartida de cobrar ya, todos a la vez y sin más desgaste. Si preferís el canal tradicional, también os ayudamos con la inmobiliaria de nuestro grupo.
Déjanos la dirección y un teléfono de contacto. Un asesor de Pisok os llama hoy y en 24-48 h tenéis una oferta al contado, sujeta a estudio, para decidir en familia con un número real delante. Gratis y sin compromiso.
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Para vender la vivienda completa, sí: deben firmar todos los propietarios (o sus apoderados). En este tipo de pueblos, donde el comprador suele venir de fuera y lo primero que mira es el estado de la casa, tener una oferta concreta —que no depende de reformas previas ni de encontrar al comprador perfecto— ayuda mucho a que todos os pongáis de acuerdo. Os damos el número sin compromiso y la decisión es vuestra.
Con un poder notarial puede firmar cualquier persona de su confianza en su nombre; también puede otorgarse desde otra ciudad o desde el extranjero (en consulado). Es habitual en estos pueblos que alguno de los herederos ya no viva allí: os explicamos cómo prepararlo para que la distancia no bloquee la venta.
Es el caso más frecuente, sobre todo en casas de pueblo que llevan años cerradas o a nombre de una generación anterior. Antes de vender hay que aceptar la herencia e inscribir la vivienda a nombre de los herederos (escritura, impuesto de sucesiones, plusvalía municipal). Os orientamos con los pasos y los plazos, y preparamos la oferta en paralelo, tal y como está la casa, para que al terminar los trámites podáis firmar sin más esperas.
En la notaría, el importe se paga en el mismo acto y cada heredero recibe directamente la parte que le corresponde según la herencia (a partes iguales o según el testamento). Nadie tiene que fiarse de que otro reparta después, ni esperar a que aparezca un comprador dispuesto a asumir la reforma: cada uno cobra lo suyo a la vez.